Imponer aranceles al acero y al aluminio es una apuesta arriesgada: si bien podría impulsar las industrias estadounidenses del acero y el aluminio, aumentará los precios de un ingrediente clave para los fabricantes estadounidenses, lo cual podría repercutir en los consumidores. Los costos podrían superar los beneficios.
Eso fue lo que ocurrió durante el primer mandato de Trump: si bien los aranceles a los metales de 2018 expandieron modestamente la producción estadounidense, incrementaron los costos de automóviles, herramientas y maquinaria, y redujeron la producción de esas industrias en más de US$ 3000 millones en 2021, según un análisis de 2023 de la Comisión de Comercio Internacional.
Canadá toma represalias
Antes de este miércoles, Trump solo había promulgado aranceles que aplicaban a China, México y Canadá durante este mandato. En el caso de México y Canadá, las empresas pueden evitar el pago de aranceles hasta el 2 de abril si cumplen con el T-MEC.
Canadá anunció una serie de medidas de represalia el miércoles por la mañana, que entrarán en vigor el jueves. Estas medidas incluyen aranceles del 25 % sobre importaciones de productos estadounidenses por valor de US$ 29.800 millones canadienses (US$ 20.100 millones), como productos de acero y aluminio.

Canadá también impuso aranceles a importaciones estadounidenses de computadoras, equipos deportivos y productos de hierro fundido por valor de miles de millones de dólares.
“Seguiremos manteniendo nuestras contramedidas y las incrementaremos el 2 de abril”, declaró el miércoles el ministro de Finanzas, Dominic LeBlanc. LeBlanc tiene previsto viajar mañana a Washington para reunirse el jueves con el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick.
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