Los soldados, en su mayoría de origen latino, trabajaron con herramientas y maquinaria para colocar nuevas barreras físicas y obstáculos en el bordo del Río Bravo

Es un día particular en Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos. Aunque el cielo está mayormente despejado, el viento que sopla mantiene la temperatura en unos agradables 21 grados centígrados, ideales para actividades al aire libre, incluido el reforzamiento de la seguridad fronteriza.
En el bordo del Río Bravo, que divide Texas del estado de Chihuahua, a la altura de la compuerta 30, cerca del Monumento de la “X”, se observan unos 10 elementos de la Guardia Nacional texana.
Durante esta jornada, han cambiado las armas por herramientas y realizan su labor de “protección fronteriza” de forma distinta: retiran el alambre de púas anterior para colocar uno nuevo, que descargan de varias camionetas.
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