Los datos del INEGI pintan un panorama preocupante para la capital poblana. De acuerdo con la más reciente edición de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), el 75.5% de las personas considera que vivir en Puebla es inseguro. Aunque esta cifra representa una leve mejora en comparación con el trimestre anterior, la percepción de inseguridad sigue estando por encima del promedio nacional, que fue de 61.7%. Esto coloca a Puebla en el lugar 14 de las 91 ciudades evaluadas.
De todos los espacios evaluados, el transporte público encabeza la lista como el más inseguro con un 85.5% que dijeron sentirse vulnerables al utilizarlo. Este dato ubica a Puebla como la quinta ciudad con mayor inseguridad en este rubro, sólo por debajo de urbes como Ecatepec, Naucalpan o Chimalhuacán. Le siguen los cajeros automáticos en la vía pública con un 81.2%, las carreteras con 70.4% y los bancos con 64.3%.

Más allá de los números, la inseguridad ha tenido un impacto claro en el día a día. Pues 7 de cada 10 personas en Puebla han dejado de llevar cosas de valor como joyas, dinero en efectivo o tarjetas de crédito. Además, 68.6% ya no permite que niñas o niños salgan solos de casa, mientras que 59% evita caminar de noche. Asimismo, el 44.4% de los encuestados aseguró que ha reducido sus visitas sociales por temor a ser víctima de un delito.
Y es que la situación de inseguridad no sólo se percibe, sino que también se vive. Durante el segundo semestre de 2024, el 43.8% de los hogares en la capital poblana reportó haber sido víctima de algún delito. En particular, el 14.9% de los hogares sufrió fraude, y el 19.8% reportó que al menos un integrante fue asaltado en la calle o en el transporte público.

La desconfianza hacia las instituciones de seguridad también se reflejó con poco menos de la mitad de la población que considera “efectivo” el trabajo de la policía estatal o municipal. Y con respecto a lo que viene, la mayoría de los poblanos no es optimista. El 65.6% cree que la situación de seguridad seguirá igual o incluso empeorará en los próximos 12 meses.
A pesar de las mejoras marginales en algunos indicadores, los datos muestran que vivir en Puebla aún se percibe como un riesgo constante para buena parte de su población. La inseguridad sigue marcando rutinas, limitando libertades y afectando la calidad de vida de quienes habitan una de las ciudades más importantes en diversos rubros para el país.

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