Una votación histórica sin votantes: ¿Qué pasó con la elección judicial en México?

Por primera vez en su historia, México eligió por voto directo a sus jueces y magistrados. Pero algo no salió como se esperaba, pues solo el 13% de los ciudadanos acudió a las urnas. El pasado domingo 1 de junio, más de 100 millones de mexicanos estaban llamados a participar en un evento sin precedentes para seleccionar a quienes integrarán desde los juzgados locales hasta la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, la jornada dejó más preguntas que respuestas: ¿Por qué tan pocos votaron en una elección tan importante? ¿Qué implica para la democracia mexicana?

La elección judicial es parte de una reforma promovida por el oficialismo, encabezado por Morena, que busca transformar el sistema de justicia en un país donde más del 90% de los homicidios quedan impunes y donde el Poder Judicial parece bastante ajeno a la ciudadanía. Mientras la presidenta Sheinbaum celebró la jornada como un éxito, las observaciones por parte de diversos sectores no se hicieron esperar.

La Organización de Estados Americanos (OEA), que envió una misión de observación, fue tajante: no recomienda replicar este modelo en otros países. En su informe preliminar, lo calificó como un proceso “complejo, apresurado y con vacíos importantes”, además de expresar su preocupación por la baja participación, falta de evaluación técnica de los candidatos y altos porcentajes de nulidad de boletas.

¿Por qué no votó la mayoría?

La baja afluencia no fue un accidente. Diversos factores se combinaron para crear una tormenta perfecta de desinterés y confusión:

  • Desinformación: Muchos votantes no entendieron quiénes eran los candidatos ni qué hacían los cargos a elegir.
  • Complejidad del voto: Hasta 10 boletas por persona y un proceso que podía tomar más de 15 minutos por ciudadano.
  • Prohibiciones de campaña: Los candidatos no podían usar medios masivos ni recibir recursos para promoverse.
  • Exclusiones clave: No votaron ni los mexicanos en el extranjero ni personas en prisión preventiva, aunque son de los grupos más afectados por el sistema judicial.
  • Perfiles cuestionables: Hubo aspirantes sin experiencia y con posibles nexos con el crimen organizado.

Para el gobierno, este nuevo modelo representa una profundización democrática. Pero para críticos y organismos internacionales, la reforma podría debilitar el Estado de derecho al politizar el Poder Judicial. La presidenta Sheinbaum, no obstante, minimizó las críticas y destacó que 13 millones de votos superaron con creces a los que antes decidían en el Senado la composición de la Suprema Corte. “México es el país más democrático del mundo”, declaró.

Esta elección marca el inicio de una etapa de tensiones profundas. Mientras Morena controla hoy los tres poderes del Estado, la pregunta clave es si este cambio fortalecerá la justicia o si, por el contrario, la pondrá al servicio del poder político. Expertos como la doctora Gladys Morales y el abogado Luis Tapia coinciden en que habrá que esperar para evaluar los resultados. Señalan que los indicadores clave serán la rapidez y calidad de las sentencias. ¿Resolverán los nuevos jueces más rápido? ¿Serán sus fallos aceptados sin apelaciones? ¿Se reducirá la impunidad?

Por ahora, el experimento continúa. Pero una cosa está clara: la democracia no solo se mide por la posibilidad de votar, sino por cuántas personas lo hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen. Y en esta elección histórica, la mayoría eligió no participar en «la construcción de la historia».


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