
Sin querer queriendo, serie basada en la vida de Roberto Gómez Bolaños, ha resultado un retrato imperfecto del genio detrás del exitoso programa Chespirito. Los primeros tres episodios han mostrado claroscuros en la vida del escritor durante la etapa de mayor éxito del programa de comedia.
Además de generar críticas contra Florinda Meza, el rol antagónico que Paulina y Roberto Gómez Fernández —hijos de Chespirito y productores— le han dado a la actriz ha hecho resurgir testimonios de actores que formaron parte del programa, donde la describen como una «persona conflictiva“, cuya injerencia en el proceso creativo generaba tensiones con el elenco.
Edwards y Meza trabajaron juntos por primera vez en Milagro y magia (1991), telenovela producida por Roberto Gómez Bolaños y protagonizada por Meza. Años después, fue invitado por el escritor para sumarse al elenco de 11 y 12, una de las obras más exitosas de Chespirito.
Ese proyecto marcó su cercanía con Florinda Meza, con quien en más de una ocasión tuvo diferencias creativas que lograron solucionar: “Tuvimos discusiones, sí… Si tú me hablas fuerte, yo te hablo fuerte, pero afortunadamente todas fueron resueltas”, indicó el actor, quien subrayó que, a la fecha, sigue en comunicación con la actriz.
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