El fútbol europeo se ha convertido en un escenario de protesta contra la guerra en Gaza y el papel de Israel en el conflicto. La Asociación de Entrenadores de Italia envió una carta formal a la FIFA solicitando que Israel sea apartado de toda competición internacional, en una postura inédita que refleja la presión social y política que el conflicto ha generado más allá de los campos de batalla. La iniciativa busca que el máximo organismo del fútbol mundial adopte medidas similares a las tomadas en el pasado con otros países involucrados en agresiones militares.
En Noruega, la Federación de Fútbol anunció que donará la totalidad de lo recaudado en el partido que su selección disputará contra Israel en octubre a organizaciones humanitarias que apoyan a las víctimas de Gaza. “Nadie puede mantenerse indiferente a los ataques desproporcionados que Israel está llevando a cabo hacia la población civil de Gaza”, afirmó Lise Klaveness, presidenta del organismo, alineándose con la postura crítica del gobierno noruego hacia Tel Aviv. La respuesta de la Federación israelí no se hizo esperar: advirtió a los noruegos que “se aseguren de que ese dinero no llegue a organizaciones terroristas”.



Estas acciones se suman a una serie de protestas en estadios europeos donde aficionados han desplegado banderas palestinas, coreado consignas en favor de un alto al fuego y mostrado pancartas contra lo que califican como genocidio en Gaza. Desde las gradas en España hasta movilizaciones en competiciones internacionales, el mensaje se repite: el fútbol no puede permanecer ajeno a una crisis humanitaria que sigue encendiendo las calles y ahora también las canchas.

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